SDS - Sistema de DEFENSA PERSONAL
Wing Chun

 volver a la pagina anterior      ir a la página principal 

 
 Por el Maestro Leandro Crivellari - Director del Grupo SDS Argentina

Wing Chun

 DEFENSA PERSONAL INTELIGENTE
"Saber pelear para vivir mejor"

 

Este año, he escrito artículos mensuales acerca de la DEFENSA PERSONAL INTELIGENTE y el SDS Wing Chung.
En ellos volqué mis conocimientos y opiniones en cuanto a técnica, entrenamiento, preparación mental y emocional, mi visión del arte marcial como sistema de desarrollo personal, sus efectos a nivel físico, psicológico, estético, y la defensa personal como actitud de vida.
Pienso en escribir el artículo de este mes, sentado en un locutorio. Mi Pc no funciona. El editor de la revista lo necesita hace una semana, con justa razón me pide que se lo entregue rápidamente.
Estoy en medio del cierre de numerosas actividades profesionales y familiares.
Soy de la idea de que los compromisos se cumplen, entonces intento trabajar duro y eficientemente, en el momento del último esfuerzo del año.
Como ese pique final de 100 metros que se hace antes de terminar una sesión de entrenamiento aeróbico, cuando salimos a correr para mejorar nuestro aire y nuestra resistencia.
El último esfuerzo antes de las fiestas y el descanso de las vacaciones.
Mientras tanto, la computadora principal está en reparación, el sistema de banda ancha no funciona, los emails se acumulan, los pacientes atraviesan sus momentos naturales de crisis por las fiestas y el balance del año, los alumnos de defensa personal tienen cansancio acumulado del año, y calor por el verano aplastante.
Los profesores e instructores vivimos momentos de tensión en nuestros grupos y escuelas.
Observamos el recambio del grupo, como algunos parecen tirar la toalla, y dejan de venir en el verano, mientras que otros recogen el guante del desafío para subir la apuesta e intentar crecer desde un lugar diferente. El verano como oportunidad para entrenar otras cosas.
Algunas personas llegan a nuestro Estudio ya cansados, a punto de desplomarse. Otros desesperan para ponerse al día con aquello que quisieron hacer a principios de año y no hicieron, pero quieren el resultado ya mismo. Empiezan el entrenamiento de defensa personal con calor y pesadez. Sin ganas.

Y entonces llega el momento de la  práctica de combate de contacto, el entrenamiento emocional de máxima intensidad de toda clase. Muchos creen que no lo lograrán.
Golpean, esquivan, patean, reciben golpes, van al rincón, los golpes marean a pesar de que el casco protege, hacen cintura para que los impactos no sean tan fuertes, pero caen al suelo, son retenidos, aplastados, y en el momento que parecen casi derrotados, a punto de rendirse, sin salida, de pronto, el cerebro emite la señal, y el cuerpo hace la palanca correcta, gira, sale de la retención, se pone nuevamente de pie, y la pelea vuelve a empezar.
Y entonces veo en la cara de mis alumnos y alumnas, una expresión de satisfacción que me es familiar.
Lo he visto muchas veces. No es una filosofía. Es una experiencia, una sensación clara, se siente en todo el cuerpo, y se refleja en la mirada fuerte, en la cara mas distendida.
Casi siempre lo ponen en palabras mas o menos así: " Si pude hacer esto, siento que puedo animarme a enfrentar cualquier cosa que me proponga en mi vida."
La esencia de la Defensa Personal para mi, es que aprendemos a pelear por vivir primero, y por vivir mejor después.
La vida cotidiana, la crisis económica, el calor, el fin de año, el lamento por la falta de descanso.
Después de pelear, pelear a fondo, con seguridad pero intensamente, ya no importa tanto si usaremos lo aprendido durante meses o años, para la defensa personal "real" de las trompadas callejeras.
Sabemos defender lo que somos, lo que tenemos, lo que pensamos y a quienes queremos.
Peleamos por lo que deseamos, nos relajamos mas en los momentos de crisis, tenemos mas resistencia física y mental que aquel que no tiene ningún entrenamiento. Respiramos, relajamos, aclaramos la mente. Y volvemos a pelear.
Y entonces la nota está terminada, sin darme cuenta. Las cosas fueron saliendo, como en la Defensa Personal o el Arte Marcial.
Hubo que cambiar, probar, ver, sentir, hacer, animarse y arriesgarse. Aprendí todo esto de pelear en la Escuela o el Gimnasio, con mis colegas, profesores y alumnos.
Y entonces me siento feliz de haber elegido ser artista marcial, de haber decidido aprender a pelear por vivir mejor.

volver a la pagina anterior

Estudio Central: J. L. Borges (ex Serrano) 1918. Capital Federal
Tel. (011) 4776-
2408
Email:
  info@sdswingchung.com.ar

Estudio Quilmes: Av. Calchaquí 4568. 1er Piso
Tel.: (011) 4254-7185
Email:  sdsq@sdswingchung.com.ar 

diseño y posicionamiento: MARKETING 
Defensa Personal